PISA 2025 y la educación emocional: aprender también depende
de cómo nos sentimos y nos relacionamos
Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE
el 8 de septiembre de 2026, vuelven a situar el rendimiento académico en el
centro del debate educativo. Pero esta nueva edición aporta también información
que ayuda a ampliar la mirada: junto a los conocimientos en ciencias, matemáticas
o lectura, PISA analiza cómo afronta el alumnado el aprendizaje, su curiosidad,
perseverancia, capacidad para pedir ayuda, sentimiento de pertenencia al centro
o percepción del apoyo del profesorado.
¿Qué relación tiene todo esto con la educación emocional?
La respuesta requiere cierta prudencia. PISA no evalúa
programas de educación emocional ni demuestra que trabajar las emociones
produzca directamente mejores resultados académicos. Sin embargo, sus
resultados muestran que numerosas variables personales, emocionales y
relacionales aparecen asociadas con la manera en que el alumnado aprende y con
su rendimiento.
Y esta es una cuestión especialmente relevante cuando hablamos de educación integral. Cuatro datos de PISA 2025 para pensar
- 72 % del alumnado español de 15 años afirma sentir curiosidad por muchas cosas. La media de la OCDE es del 73 %.
- 68 % afirma realizar un esfuerzo adicional cuando una tarea se vuelve difícil, frente al 60 % de media de la OCDE.
- 78 % dice pedir ayuda al profesorado cuando la necesita y el 84 % recurre a sus compañeros cuando no comprende completamente algo.
- 14 % declara haber sufrido alguna forma de acoso escolar varias veces al mes o con mayor frecuencia, frente al 20 % de media de la OCDE.
Fuente: OCDE, PISA 2025.
Curiosidad y perseverancia: aprender cuando algo se
complica
Una de las novedades relevantes de PISA 2025 es la atención
que presta a las actitudes del alumnado hacia el aprendizaje.
La OCDE analiza la curiosidad como una expresión de la
motivación intrínseca para aprender y la perseverancia como la capacidad de
mantener el esfuerzo cuando las tareas se vuelven difíciles, complejas o poco
interesantes.
En España, el 72 % del alumnado afirma sentir curiosidad
por muchas cosas y el 68 % señala que realiza un esfuerzo adicional
cuando el trabajo se vuelve difícil. Este último porcentaje supera la media
de la OCDE, situada en el 60 %.
PISA encuentra además una asociación entre estas variables y
el rendimiento en ciencias.
Una vez tenido en cuenta el perfil socioeconómico del
alumnado y de los centros, un incremento de una unidad en el índice de
curiosidad se asocia en España con una diferencia de 20 puntos en ciencias,
mientras que el mismo incremento en el índice de perseverancia se relaciona con
una diferencia de 11 puntos.
Es importante interpretar correctamente estas cifras. No
significan que conseguir que un alumno sea más curioso vaya a elevar
automáticamente veinte puntos su resultado en PISA.
Se trata de asociaciones estadísticas, no de una
demostración causal. Lo verdaderamente interesante desde una perspectiva
educativa es que curiosidad, perseverancia y rendimiento no aparecen como
dimensiones completamente independientes.
Aprender implica también ser capaz de enfrentarse a algo que
no comprendemos inmediatamente, tolerar el error, mantener el esfuerzo y
continuar intentando resolver una dificultad.
Pedir ayuda también es aprender
La educación tradicional ha podido asociar en ocasiones
autonomía con resolver las dificultades individualmente.
PISA 2025 introduce una visión diferente.
La OCDE considera la búsqueda adecuada de ayuda como
una dimensión del aprendizaje autorregulado: un estudiante autónomo no es
necesariamente quien nunca necesita ayuda, sino quien es capaz de reconocer
cuándo la necesita y sabe dónde buscarla.
En España:
- el 78 % del alumnado afirma pedir ayuda al profesorado cuando la necesita, y
- el 84 % dice recurrir a sus compañeros cuando no comprende completamente algo.
Además, después de considerar las diferencias
socioeconómicas del alumnado y de los centros, el índice de búsqueda de ayuda
aparece positivamente asociado con el rendimiento en ciencias en España.
Reconocer una dificultad, comunicarla y solicitar apoyo
puede ser, por tanto, una expresión de autonomía y no necesariamente de
dependencia.
Desde la educación emocional esto plantea una cuestión
interesante: ¿enseñamos también a nuestro alumnado a reconocer cuándo
necesita ayuda y a pedirla de forma adecuada?
Sentirse parte de la escuela
PISA analiza también el sentimiento de pertenencia al
centro educativo: hasta qué punto el alumnado se siente aceptado, incluido,
respetado y conectado con su comunidad escolar.
Los resultados internacionales de PISA 2025 muestran que el
sentimiento de pertenencia aparece relacionado positivamente con la curiosidad,
la perseverancia, el establecimiento de objetivos y la búsqueda de ayuda.
También existe una asociación positiva entre pertenencia al
centro y rendimiento en ciencias en numerosos sistemas educativos.
Pero aparece otro elemento especialmente interesante.
La relación entre pertenencia y curiosidad, y entre
pertenencia y perseverancia, es más intensa entre el alumnado que percibe mayor
apoyo por parte del profesorado.
Esto introduce una idea fundamental: la motivación y la
perseverancia no pueden entenderse exclusivamente como responsabilidades
individuales del alumno o alumna.
El entorno también importa. Sentirse acompañado, poder
expresar una opinión, recibir ayuda cuando se necesita o percibir interés por
parte del profesorado contribuyen a configurar las condiciones en las que tiene
lugar el aprendizaje.
En España, el 74 % del alumnado afirma que su profesor o
profesora muestra interés por el aprendizaje de cada estudiante en la mayoría
de las clases de ciencias; el 67 % considera que continúa explicando hasta
que el alumnado comprende y el 71 % señala que proporciona ayuda adicional
cuando es necesaria.
Convivencia: unos resultados que también debemos mirar
La convivencia escolar constituye otra dimensión
estrechamente vinculada con el bienestar emocional.
En PISA 2025, el 14 % del alumnado español declara haber
sufrido alguna forma de acoso escolar varias veces al mes o con mayor
frecuencia, frente al 20 % de media de la OCDE.
El porcentaje español es inferior a la media internacional,
pero existe un dato que no debe ignorarse: la prevalencia declarada del
acoso aumentó entre PISA 2022 y PISA 2025, al igual que ocurrió en una
amplia mayoría de los países participantes.
También existen aspectos relacionados con el clima de aula
que merecen atención.
En España, el 39 % del alumnado declara que el ruido y el
desorden dificultan la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 31
% de media de la OCDE.
Hablar de aprendizaje implica, por tanto, hablar también de convivencia,
relaciones y clima educativo.
Un dato especialmente preocupante: el absentismo
PISA 2025 aporta además un indicador que merece una
reflexión específica.
En España, aproximadamente el 34 % del alumnado declaró
haber faltado al menos un día completo al centro durante las dos semanas
anteriores a la prueba, frente al 22 % de media de la OCDE.
Otro 34 % manifestó haberse saltado al menos alguna clase.
PISA no permite atribuir este absentismo a problemas
emocionales ni sería correcto hacerlo. Sus causas pueden ser múltiples.
Pero el dato plantea una pregunta que va más allá de la
asistencia: ¿qué relación mantiene el alumnado con su escuela y hasta qué
punto conseguimos que se sienta vinculado a ella?
La familia también forma parte del entorno educativo
Otro cambio detectado por PISA 2025 se refiere al apoyo
familiar percibido por los propios estudiantes.
En España, el porcentaje de alumnado que afirma que sus
padres o tutores les preguntan al menos semanalmente qué han hecho en el centro
ha pasado del 77 % en 2022 al 69 % en 2025.
El porcentaje que mantiene conversaciones semanales con su
familia sobre los problemas que pueda tener en la escuela ha disminuido del 60
% al 50 %.
De nuevo, estas cifras no explican por sí mismas el
rendimiento académico. Pero recuerdan algo esencial: educar es un proceso
que se produce dentro de una red de relaciones entre alumnado, profesorado,
iguales, familias y comunidad educativa.
¿Qué sabemos específicamente sobre competencias sociales
y emocionales?
PISA no es el único estudio de la OCDE que resulta relevante
para esta cuestión.
La Encuesta sobre Competencias Sociales y Emocionales de
la OCDE (SSES 2023) estudió específicamente competencias como: persistencia,
responsabilidad, autocontrol, motivación de logro, resistencia al estrés,
control emocional, optimismo, curiosidad, creatividad, tolerancia, empatía y
confianza.
España participó en esta investigación. Los resultados
muestran que, entre el alumnado español de 15 años, niveles más elevados en
competencias relacionadas con el desempeño —como motivación de logro,
persistencia, responsabilidad y autocontrol—, junto con curiosidad, empatía,
tolerancia, control emocional y asertividad, tienden a asociarse con
mejores calificaciones en matemáticas, lectura y artes.
El estudio señala asimismo que niveles superiores en
competencias relacionadas con el desempeño y con la regulación emocional,
además de confianza, curiosidad y tolerancia, tienden a relacionarse con menos
retrasos y menor absentismo escolar.
De nuevo hablamos de asociaciones.
Pero estas evidencias complementan los resultados de PISA y
permiten observar con mayor precisión la relación existente entre determinados
recursos sociales y emocionales, el bienestar y diferentes resultados
educativos.
Educación emocional y rendimiento: evitar una falsa
elección
En ocasiones se plantea implícitamente una disyuntiva: ¿debemos
dedicar el tiempo escolar a mejorar los aprendizajes académicos o a trabajar el
bienestar y la educación emocional?
Los datos analizados invitan a superar esa oposición. Mantener
el esfuerzo cuando algo resulta difícil, gestionar la frustración, pedir ayuda,
relacionarse adecuadamente con otras personas, sentirse integrado en un grupo o
mantener la curiosidad no son procesos ajenos al aprendizaje.
Forman parte del contexto personal y relacional en el que
ese aprendizaje ocurre. Por eso, trabajar la educación emocional no significa
sustituir matemáticas, ciencias o lectura por actividades emocionales.
Significa contribuir a que niños, niñas y adolescentes
desarrollen también recursos para comprender lo que sienten, regular sus
respuestas, afrontar dificultades, relacionarse de forma saludable y pedir
ayuda cuando la necesitan.
Una escuela que enseña conocimientos y enseña también a
afrontar la vida
Los resultados de PISA deben interpretarse con prudencia. No
permiten afirmar que la educación emocional sea la solución a los problemas de
rendimiento académico. Tampoco permiten sostener que introducir un programa de
educación emocional produzca automáticamente mejores resultados en PISA. Pero
sí aportan evidencias que ayudan a comprender algo fundamental: el
aprendizaje no es exclusivamente un proceso cognitivo.
Cuando un alumno aprende, también intervienen su curiosidad,
su capacidad de perseverar, su reacción ante el error, su percepción de apoyo,
su relación con compañeros y docentes y su sentimiento de pertenencia a la
escuela.
Educar emocionalmente significa actuar precisamente sobre
algunas de esas competencias y sobre las condiciones relacionales que las
favorecen.
Y esa mirada integral resulta especialmente importante si
queremos una escuela que no solo transmita conocimientos, sino que ayude a las
personas a aprender, convivir y afrontar las dificultades de forma saludable
y autónoma.
Para saber más
OCDE (2026). PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready
Students.
Informe internacional completo de PISA 2025.
Consultar
el informe de la OCDE
OCDE
(2026). PISA 2025 Results – Spain Country Note.
Ficha específica con los principales resultados de España.
Consultar
los resultados de España
OCDE (2026). Student attitudes towards learning – PISA
2025.
Capítulo dedicado a curiosidad, perseverancia, autorregulación, búsqueda de
ayuda, pertenencia y otras actitudes hacia el aprendizaje.
Consultar
el capítulo sobre actitudes hacia el aprendizaje
OCDE (2024). Survey on Social and Emotional Skills 2023 –
Spain.
Resultados específicos de España sobre competencias sociales y emocionales.
Consultar
el informe de competencias sociales y emocionales de España
Nota metodológica: PISA y SSES utilizan, entre otras
fuentes, cuestionarios de autoinforme del alumnado. Las asociaciones
estadísticas señaladas en este artículo no deben interpretarse automáticamente
como relaciones de causa y efecto.
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